Con ambas iniciativas, la UPV trata de 'vender' ambas disciplinas como carreras atractivas para paliar la escasez de matriculaciones. Así, los estudiantes podrán conocer la 'fórmula secreta' que los alquimistas empleaban para dorar metales, revelar una huella dactilar, experimentar con nitrógeno líquido, construir un motor, ver qué le ocurre a un teléfono móvil cuando se introduce en un microondas o medir la velocidad de la luz con gominolas.
Los organizadores buscan «acortar distancias» entre los alumnos de Bachillerato y la Universidad y crear un «punto de encuentro» entre profesores de ambos ciclos, pero sobre todo intentar que «la primera experiencia» de los estudiantes con el mundo universitario «resulte atractiva».






