
LAS OPCIONES
Los taxistas aún tienen muy presente la brutal agresión que sufrió uno de sus compañeros en la madrugada del 5 de noviembre en la localidad guipuzcoana de Escoriatza. Ese mismo día, se movilizaron y exigieron apoyo a las instituciones. Todos los grupos del Ayuntamiento arroparon a los chóferes y plantearon sufragar un porcentaje de las medidas de seguridad que quisieran instalar. Dos semanas después del ataque, en plena negociación presupuestaria, el Gabinete Lazcoz y el PNV acordaban consignar 60.000 euros en 2008 para tal fin. «Está claro que lo que hay que hacer ahora es aprovechar ese dinero cuanto antes», explicó a este periódico el presidente de la Asociación Alavesa del Taxi (Alatax), José Antonio García.
Los conductores ya se han puesto manos a la obra. Después de la agresión de noviembre, dos de ellos han colocado mamparas, así que en estos momentos tres de los 190 coches blancos que circulan por Vitoria tienen instalada la pantalla transparente. El número no es elevado, quizá porque el gremio aún recela de un dispositivo que, según valoran varios profesionales del volante, «aísla, es incómodo, te hace perder la plaza del copiloto y no se puede poner en cualquier vehículo».
Pero los taxistas acaban de descubrir un panel individual «pionero» que, al parecer, protege al chófer y tiene una estructura más flexible «que incluso permite reclinar los asientos». Por eso, han pedido a la firma que lo diseña «que nos traiga a Vitoria el prototipo para verlo», indicó García.
Vía satélite
Dado que las mamparas despiertan «muchas dudas», la asociación Alatax también ha contactado con varias empresas que se encargan de fabricar aparatos capaces de conectar cada taxi con una comisaría. Este dispositivo de posicionamiento vía satélite se llama GPRS y el gremio da por hecho que cuenta con el aval municipal para conectarlo con la sede de Aguirrelanda, pero ha solicitado una reunión con el Gobierno vasco para saber si podría unirlo a la Ertzaintza.
i.cueto@diario-elcorreo.com





