La banda operó con solvencia, metiendo caña amplificada y alternando tres cantantes: un fornido baranda tabernario, una morena mala leche que irradiaba envidia condescendiente hacia la otra vocalista, y ésta misma, un bollito rubito timorato y con menos voz que Pato de resaca. Entre los nueve figuraban dos que actuaron en la película homónima de Alan Parker: el batería y el guitarra.
El repertorio fue un homenaje sentido al soul americano de los años 60, con especial hincapié en el sudista de la escudería Stax. Resolutivos en los lentos y en los animados, los Commitments jugaron a la complicidad lingüística con el euskera y se rindieron a los hits que les dan de comer en bolos por todo el orbe de enero a diciembre.
Hasta 23 de esos éxitos repasaron los dublineses. Rompieron en plan Blues Brothers ('Grits Ain't Groceries', de Little Milton), pronto cosecharon coros ('Chain Of Fools', de Aretha), la rubia hundió un lento escolástico ('Do Right Woman', de Aretha), dedicaron una al Athletic ('Hard To Handle', de Otis), las excursiones al soul norteño salieron bien ('Nowhere To Run', de Martha & The Vandellas, de la cuadra Motown), los barbudos Tsustas y Pato discutieron si éso era una verbena justo a las 11.05 (cuando sonó 'In The Midnight Hour', de Wilson Pickett), los isleños no flojearon en lo difícil ('I've Been Loving You Too Much', de Otis), rockearon ('Take Me To The River', del gran Al Green), el cantante bajó entre el público (muy cool 'Munstang Sally', de Pickett), dedicaron otra al Real Madrid ('Fa-Fa-Fa-Fa', de Otis) y, qué guay, nos ahorramos las lágrimas en la última (ardua 'Try A Little Tenderness', de Otis, asaz ladrada y acelerada).
En el bis las espectadoras jalearon la primera versión (muy buena 'Natural Woman', de Aretha) y no se apagó la llama en las demás ('La tierra de las mil danzas', de Pickett, 'I Feel Good', de JB...). Al acabar, cuando se pinchaban clásicos del soul, Pato representó el sentir unánime de la nutrida audiencia al danzar con sus fans, ya localizadas.









