Acertaron esta semana algunos de los que invirtieron en lotería, no así quienes apostaron por el Ibex al grito de la bolsa o la vida.
Por si acaso, el Ayuntamiento sigue confiando en la recaudación de impuestos como principal fuente de ingresos, aunque ello obligue a cerrarle el grifo a alguno; y es que sociedades y particulares deben a las arcas municipales más de diez millones, sin incluir multas de tráfico.
Obviamente, el cobrador del frac encuentra serias dificultades para hacerse entender, teniendo en cuenta que algunos conductores circulan ebrios o drogados.
El Consistorio pretende, pues, cobrar el recibo del agua cada tres meses en lugar de cada seis a partir de ahora, y con un incremento del 7'7%.
Desconocemos si, como a aquel valenciano, nos llegará la factura a nombre de Antonio Gilipollas Caraculo, pero la cara que se nos quede al pagar será exactamente ésa.
El precio y la escasez del agua parecen haber desatado la psicosis; cómo explicar sino que un murciano denuncie a su mujer por obligar al hijo de ambos a ducharse, o que un anciano chileno despierte en mitad de su (evidentemente erróneo) velatorio, y, en lugar de una explicación, pida un vaso de agua.
¿Y si lo que detectan los inspectores de VPO no son fraudes, sino propietarios concienciados con el gasto de recursos limitados?





