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Sociedad

CURAS SIN RELEVO
«Damos más juego a los seglares»
Un sacerdote con 43 años de ejercicio y otro con sólo ocho analizan los problemas de la Iglesia y plantean la necesidad de reordenar las parroquias e implicar a los fieles en las tareas de la comunidad
27.01.08 -

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«Damos más juego a los seglares»
FUTURO. Álvaro Chordi y José Luis Larrucea en la parroquia de Santa Teresa de Lakua, una de las últimas en abrirse. / NURIA GONZÁLEZ
Pertenecen a generaciones muy distintas pero comparten en lo básico el diagnóstico sobre los problemas que plantean la escasez de curas y un seminario vacío. José Luis Larrucea y Álvaro Chordi conversan con EL CORREO y, sin ningún dramatismo, destacan que en el futuro los fieles deberán asumir más tareas y que el modelo de iglesia debe cambiar. «Ya es más participativo. El cura no podrá estar en todas partes como antes y se celebrarán menos misas», dicen.

-¿La falta de vocaciones se debe sólo a la secularización de la sociedad o hay algún otro motivo?

-José Luis: Nunca es una sola razón. Ha habido cambios en la Iglesia y en la sociedad. Los valores son diferentes. Antes los chicos podían entrar sin vocación al seminario y allí se les despertaba o no. Pero, ahora es que no lo pueden saber. Ni siquiera entran a probar.

-Álvaro: Hay otros factores, sin duda. Especialmente, la dificultad de coger compromisos estables. Lo que cuesta es asumir una decisión para vivir al servicio de la gente y adoptar un estilo de vida alternativo de hombre de Dios.

-¿Se nota también una menor participación de jóvenes en los grupos parroquiales?

-José Luis: Han cambiado los jóvenes pero también los mayores, que es el sector que yo conozco. En el ámbito de la religiosidad, por ejemplo, el miedo de la gente mayor a la condena o al juicio ha desaparecido. Tradicionalmente, se ha dado importancia a la cantidad, pero la gente no participaba tanto. Ahora sí. La calidad ha mejorado.

-Álvaro: Hay menos jóvenes en las iglesias, es cierto, pero también en todas las plataformas sociales. Lo que ocurre es que los que van, están mejor y no son pocos. Esta semana moveremos a más de 2.000 jóvenes en los encuentros por la paz. Semanalmente, la Iglesia Católica reúne a mucha gente. Ya quisieran partidos y organizaciones tener esa cantidad. Hablo de miles, voluntarios, grupos de fe o movimientos de tiempo libre.

-¿La escasez de sacerdotes genera ya problemas para atender a los fieles teniendo en cuenta que Álava tiene 422 parroquias -37 vitorianas- y 234 presbíteros más los 25 religiosos que ayudan en la pastoral?

-José Luis: Genera problemas si se mantiene esta estructura, este tipo de atención. Si se exige un cura para cosas que no son necesarias, si los seglares no asumen su responsabilidad, independiemente de que haya muchos o pocos... El problema no es la escasez, sino que hay pocos curas en un esquema que exige muchos.

-Álvaro: Necesitamos cambiar el modelo de Iglesia y de participación de todos. Estar en la sociedad con la gente, acompañándola, con atención personalizada, exige tiempo. No estamos todo el rato en el templo. Necesitamos presbíteros, pero aprendemos a dar más juego a los fieles, se delegan responsabilidades, se decide de otra manera. La escasez del número nos lleva a organizarnos de forma distinta. Donde había ocho misas ahora hay seis. Queda mucho por andar pero hemos dado un giro grande. Se ha caminado más en 20 años que en 300.

Misas con acento

-La edad media de los curas en activo en la diócesis de Vitoria supera los 54. ¿Cómo afecta eso a la atención a los fieles?

-Jose Luis: La estadística es tan alta porque en mi época salíamos como churros. Transmitir la buena noticia, dar esperanza no depende de la edad. Creo que nos formaron bien porque hemos sabido adaptarnos.

-Álvaro: Hay gente mayor con verdadera pasión y jóvenes amuermados. En mi parroquia, Santa María, hay un párroco de 72 años, José Ángel López de la Calle, que está de pie desde las 8 de la mañana hasta las 10 de la noche, acogiendo, formando grupos, o atendiendo a inmigrantes.

-Con esa media de edad tan alta y sin seminaristas, ¿qué pasará en diez años? ¿Es imaginable un cura con acento boliviano o de raza negra diciendo la misa en un pueblo de Álava, como ya ocurre en algún convento femenino?

-José Luis: Yo qué sé. No me va a pillar. Estará bien porque la iglesia es universal.

-Álvaro:Ya los hay y es de sentido común. No sabemos lo que puede ocurrir.

-Pero la Iglesia debe pensar que esto va a pasar, que se pueden acabar los curas.

-José Luis:Ya está pasando. Hay ceremonias en muchos pueblos que las dirigen seglares formados para ello y lo hacen muy bien. La necesidad agudizará el ingenio. Habrá otras fórmulas. Igual no hay misa en todas las parroquias o hay que coger el coche como quien va a un centro comercial.

-Álvaro: La Iglesia no está formada sólo por curas. Que vengan sudamericanos o africanos está bien. Hay curas alaveses nacidos fuera, como yo. Lo que me planteo es por qué no somos capaces de atraer a los jóvenes para esa misión. Hoy creemos en una iglesia ministerial, comunitaria, que trabaja en equipo. No es sólo por número, sino por planteamiento. Y esa imagen no sale en los medios de comunicación. Hay mucha vida y si en este momento la Iglesia faltara se notaría mucho.
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