
Diversas trabas burocráticas y modificaciones del proyecto han mantenido paralizada esta esperada obra, que está llamada a aliviar la falta de espacio en el centro de Castro. El nuevo aparcamiento subterráneo, que el Gobierno de Cantabria adjudicó a Ascán hace un año por 14 millones tras superar múltiples escollos, tendrá dos plantas. La superior albergará 455 vehículos y la inferior otras 477. Aunque aún no se ha concretado el número exacto, el parking contará con parcelas de rotación y para residentes. Además, tendrá dos accesos para los turismos y otros cinco para peatones.
El plan también permitirá reurbanizar el parque de Amestoy, que sufre un acusado deterioro. La superficie se recuperará como zona peatonal y de esparcimiento, y se acondicionarán accesos restringidos para la carga y descarga de los establecimientos de la zona, urgencias y tráfico portuario. En conjunto, el proyecto abarca unos 18.000 metros cuadrados. Aunque estaba previsto en el plan inicial, a última hora se descartó construir un vial de doble sentido también soterrado en el tramo del parking que afecta a la Avenida de la Constitución, y que iba desde la Plazuela hasta el club náutico.
Polémica social
La presión vecinal contra la reordenación del litoral castreño con un nuevo puerto deportivo obligó al Gobierno regional a separar hace casi dos años ese proyecto y el del aparcamiento para poder al menos dar salida a éste. La sombra de un fuerte rechazo social acecha el puerto desde la puesta en marcha hace cuatro años del plan, que incluía ya el parking, para construirlo. Incluso hay una plataforma ciudadana comprometida a frenarlo y que ha llevado el asunto a los tribunales.









