
LAS REACCIONES
El portavoz del PP, Antonio Basagoiti, juzgó «inaceptable» la declaración de Josu Sierra no sólo por el desaire hacia la comunidad escolar de ese barrio, profesores incluidos, sino por la responsabilidad de su cargo. «No era un deslenguado», dijo, se trata del director del Instituto de Evaluación. «Los alumnos de Rekalde tienen al menos la misma capacidad que los de Neguri o La Moraleja», dijo.
El PP marcó un territorio cómodo para que otros partidos mostraran su «disconformidad» con esa frase y apoyaran su moción sin necesidad de enmienda alguna. Basagoiti evitó cargar contra del Departamento de Educación, gestionado por EA -socio del PNV y EB en el tripartito de Ibarretxe- y emplazó al resto de grupos a manifestar su «queja, por encima de siglas políticas».
Así se sumó EB, que había anunciado con antelación su postura al grupo de Azkuna -otras discrepancias, como la incineradora, están incluso recogidas en el pacto de gobierno-. Pero, más allá de la «libertad de voto», la portavoz del grupo de izquierdas ya había dejado clara su postura en una carta al director publicada en diciembre en EL CORREO. «Como vecina de Rekalde y madre de tres hijos que estudian en la escuela pública del barrio», mostró en el escrito su «enfado» por lo que consideró «un vergonzante ejemplo de clasismo».
La concejala acotó ayer el terreno de su posición -«se trata de valorar unas palabras, no el modelo educativo»- antes de reiterar su malestar con unas declaraciones que «plantean una discriminación, vinculada a la capacidad intelectual». Los socialistas de Txema Oleaga coincidieron en la valoración y tildaron de «intolerable» el intento de «segregar a la gente en función de su origen y condición social».
El PNV, a través de su portavoz, Ibone Bengoetxea, hizo un tímido gesto de reprobación al calificar de «poco afortunadas» las controvertidas declaraciones, pero se quedó solo al optar por la abstención.












