
LAS FRASES
Como adelantó EL CORREO, el el centro será dirigido por José Ramón Alonso, un técnico municipal procedente del departamento de Urbanismo. Mónica Ibarrondo será la responsable del Observatorio Local de Sostenibilidad.
Los nombramientos de estos altos cargos sólo fueron apoyados por el equipo de gobierno socialista y por su 'socio preferente', el PNV, mientras que PP, EA y EB votaban en contra. Estos últimos grupos discrepan abiertamente del perfil «urbanístico» del nuevo director. Temen además que el CEA pierda su independencia y el papel crítico que ha desempeñado históricamente como vigilante de la expansión urbanística de la ciudad.
Y es que desde su creación, en 1995, el centro con sede en la Casa de la Dehesa ha liderado el impulso medioambiental y sostenible de Vitoria -hasta convertirlo en una referencia mundial- con el desarrollo de los parques perirubanos y la recuperación de los humedales de Salburua como planes estrella.
Sin embargo, su papel de 'vigíaverde' no se ha limitado a ese terreno, sino que ha frenado algunos proyectos urbanísticos polémicos, como los planes para construir más de 4.000 viviendas en el Sur, impulsados por la Vital. La caja, presidida por el socialista Gregorio Rojo, es la propietaria de buena parte de las parcelas. El organismo presionó también para lograr un mejor aprovechamiento urbanístico de Salburua y Zabalgana y para mitigar el impacto del túnel que se construye en el bosque de Armentia.
«Pepito Grillo»
El alcalde reconoció ayer que los cambios en el CEA son de «calado político» y suponen un «punto de inflexión y el inicio de una nueva etapa», en la que el centro no se limite a jugar un papel simbólico de «Pepito Grillo» -en palabras de Lazcoz-, sólo de conciencia crítica. «Queremos que tenga una intervención activa en la gestión urbanística y en la revisión del Plan General, pero desde el primer día, no llamándole sólo para que haga un informe en el último momento».
En la misma línea, su nuevo asesor para proyectos estratégicos, José Manuel Farto, señaló que se trata de «integrar -no sólo coordinar- el departamento de Medio Ambiente en el proceso de planificación territorial y urbana». A su juicio, el gran reto ahora es «ayudar al desarrollo de la ciudad pero minimizando el consumo de nuevo suelo», una tarea en la que debe implicarse el CEA.
Pese a estas intenciones, la oposición, salvo el PNV, reiteró su desconfianza ante el futuro del centro y el contenido que le quiere dar el alcalde. Un recelo en línea con la alarma que ya suscitó entre los grupos la dimisión de los anteriores responsables del CEA. Entonces, PP, EB y EA aseguraron que la marcha de Orive y Ozcáriz era la «respuesta» de estos técnicos a la «tibieza» del equipo de gobierno a la hora de impulsar políticas medioambientales y de sostenibilidad.
«Es una crisis de fondo, consecuencia de un camino erróneo que intenta neutralizar al organismo, porque les molesta, porque no casa con la estrategia socialista para esta legislatura», dijo la edil del PP Idoia Garmendia. «¿Qué necesidad hay de iniciar una nueva etapa?», señaló, mientras el concejal de EA, Antxon Belakortu anunciaba una actitud «vigilante» de la oposición. «No vamos a tolerar ningún cambio a peor». Nerea Gálvez, de EB, calificó de «lamentable» la política medioambiental de Lazcoz y expresó su temor a que «prime el ladrillo».






