
-Esa es la definición, pero procuro disfrutar el momento. ¿Viva el 'Carpe diem'!
-¿Le gusta el buen vivir?
-Sí, sí. Y aprovechar, por si acaso... Que son dos días.
-¿Nada le afecta?
-Claro que sí, pero pienso como Scarlett O'Hara: mañana también saldrá el sol.
-Para una actriz y diseñadora, ¿la vida es un carnaval?
-Sí. Por eso no me aburro. Disfrazarse de lo que uno no es o sostener una mentira durante un ratito...
-Con tanto cambio de personaje, ¿roza la esquizofrenia?
-¿Nooo! No sé si algún actor tendrá esos problemas, pero yo, cuando me quito el traje y desmaquillo, lo dejo todo.
-¿Recuerda su primer disfraz?
-Iba de japonesa, pero con un kimono auténtico que había traído un misionero. Me cardé el pelo y me puse hasta uñas postizas. Fui de geisha total. Tendría 16 años. Estaba muy lograda. Ayudaron mis ojos achinados.
-¿Cuáles le gustan de mayor?
-¿Ay, madre! De pequeñas todas quieren ir de hadas, princesas, rubias... El día que descubres que no, que las niñas buenas van al cielo y las demás a todas partes, te apetece hacer de bruja o fea.









