El primer pase fue de menos a más. Discurrió de las composiciones en pañales y con profusión solista a los números más desatados y fundamentados. Arrancaron usando folklorismos onda Josetxo Silgueiro, juegos tímidamente cacofónicos a lo The Heckler y lamentos vocales propios de los progresivos Amon Düül. El segundo tema, cover de Charlie Haden, abrió la espita solista y reveló mucha improvisación, y los siguientes aportaron duelos saxofonistas con la mira puesta en Ornette Coleman. Al final llegó lo mejor, en especial el cover de Don Cherry, entre el swing célere y el bop lacónico, con solo de batería y premiado con la mayor ovación de esos 50 minutos.









