
Según el último censo elaborado por el Eustat, el correspondiente al año pasado, 1.141.457 personas viven en Vizcaya en la actualidad. El punto de inflexión se sitúa hace siete u ocho años, coincidiendo con el comienzo de siglo. Desde entonces hasta ahora, la provincia ha ganado casi 20.000 habitantes. El mayor 'salto' se produjo entre 2001 y 2002. De uno a otro año, el censo vizcaíno creció en 15.000 ciudadanos, alcanzándose en 2002 los 1.137.469, una cifra ligeramente superior a las de hace un par de años. En todo caso, y pequeños 'picos' aparte, lo cierto es que Vizcaya gana poco a poco población y los censos municipales van engordando. Claro que no todos, ni en la misma proporción.
Una comparativa entre 2002 y 2007 permite hacerse una idea bastante fiable de hacia dónde se dirigen los flujos de población en el territorio e identificar las localidades con más y menos atractivo para los vizcaínos. Excepciones a un lado, la tendencia es que los pueblos pequeños ganen población en detrimento de las grandes localidades, muchas de las cuales han perdido peso demográfico en este período de tiempo.
Prueba de ello es que los veinte pueblos que más vecinos han ganado en el último lustro son localidades que no alcanzan los 10.000 habitantes. A la cabeza, lugares como Meñaka, Bakio, Barrika, Berango o Dima, que presentan incrementos poblacionales superiores al 10% -e incluso al 20% en casos contados, aunque, al tratarse de pueblos pequeños, se traduce en aumentos de decenas o centenas de habitantes-.
En el otro extremo, los municipios grandes, que resultan cada vez menos atractivos para los ciudadanos. Entre estos se encuentran Basauri, Getxo, Sestao o Portugalete, que han perdido en torno a un 5% de su población, claro que en este caso hablamos de miles de personas. Aunque la tónica general es que no haya grandes oscilaciones. Así, poblaciones como Leioa, Lekeitio o Santurtzi apenas han sufrido cambios.










