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MIKEL LAVÍN, TRABAJA PARA EL MERCADO DE DERIVADOS ALEMÁN EN CHICAGO
«Me choca que me prohíban tomar una cerveza en la calle»
Este joven bilbaíno define a los norteamericanos como un pueblo «muy educado, pero superficial»
03.02.08 -

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«Me choca que me prohíban tomar una cerveza en la calle»
INTEGRADO. Mikel Lavín posa con la Torre Sears al fondo.
Mikel Lavín quería mejorar su inglés. Así que, cuando en el año 2000 este bilbaíno acabó la carrera de Derecho Económico, se marchó a Estados Unidos con un amigo. Lo que en un principio iba a ser una aventura de sólo unos meses terminó convirtiéndose en el arranque de una nueva vida. Por una mera casualidad, y gracias a un contacto que tenía su compañero de viaje, comenzó a trabajar como gestor en las carteras de análisis de valores. Así fue cómo este joven vasco se adentró en un mundo que le apasiona, el bursátil.

Después de un año en tierras americanas, regresó. Pero no al País Vasco, sino a Madrid, ya que encontró un empleo en una empresa financiera. No duró mucho, porque la firma cerró. Ya no tenía nada que perder. Ni nada que ganar. Así que volvió a cruzar el charco, en esta ocasión para trabajar para uno de los mayores 'brokers' de Bolsa en Chicago. La cosa tampoco cuajó. Poco después, vio un anuncio por Internet en el que ofertaban un buen puesto, se presentó y, por suerte, le cogieron. Desde entonces está en EUREX, una compañía que opera en el mercado de derivados alemán, pero, en su caso, desde Estados Unidos. Y es que todo lo que se cuece en torno al parqué le apasiona.

El proceso de adaptación a EE UU fue «sencillo». «Sobre todo, porque ya sabía a lo que iba», destaca. Pero no todo fue un camino de rosas. Ni mucho menos. «A lo que más me costó acostumbrarme fue a que las libertades personales estén tan limitadas. Por ejemplo, me choca que me prohíban tomarme una cerveza en la calle. Además, las sanciones son severas», se queja. Pero, por el contrario, las libertades empresariales están tremendamente avanzadas en comparación con nuestro país. «¿En EE UU puedes crear una sociedad anónima en sólo cuatro horas!», recalca.

Carácter norteamericano

De los norteamericanos le sorprende su carácter. «Es un pueblo muy educado, pero, por otra parte, también muy superficial». Y se explica. «Por ejemplo, cuando te preguntan 'qué tal estás' no quieren entablar una conversación. Sólo es una mera formalidad». Lo contrario de lo que ocurre en el País Vasco. También la forma de entender las relaciones es diferente. «No son tan personales como allí», añora.

Desde que comenzara su andadura estadounidense de manera definitiva ya han pasado cinco años. En ese período le ha dado tiempo a asentarse y a estabilizarse en su empleo. También a enamorarse, porque se casó hace un par de años con una norteamericana con la que es muy feliz. En definitiva, los lazos con Estados Unidos cada vez son más estrechos. Por eso, cree que la vuelta es complicada, aunque confiesa que le gustaría. «A corto plazo no lo veo. Sobre todo, porque si regresara tendría que ser a Madrid. Volver a Bilbao es más difícil por el tema del empleo», sentencia. Lo cierto es que, por el momento, no quiere ni planteárselo. «Ya veremos. Sobre la marcha», concluye.
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