Entre las iniciativas que se desarrollan en el Bertendona se encuentra el programa PROA, que fomenta un apoyo global en el que está implicado todo el centro. «La motivación es muy importante y tiene su repercusión en la familia, ya que lo que se intenta también es que los padres no manden a sus hijos a aprender sólo el idioma para que luego puedan trabajar, sino que vean que sus hijos mejoran y que pueden seguir estudiando», explica Zugaza.
Este trabajo extra empieza desde la base: el idioma. Para ello disponen de aulas de refuerzo lingüístico intensivo que les permiten ir adaptándose a las asignaturas en función del dominio que vayan adquiriendo del castellano. En el PROA existen un total de 18 grupos de refuerzo, con alrededor de una veintena de monitores. Además, de los ochenta profesores que componen el claustro del centro, doce se encargan también de llevar a cabo tareas de apoyo al alumnado inmigrante.









