
Si no hay avances en la negociación con Eudel y la patronal -algo bastante probable-, más de 1.000 empleadas de atención domiciliaria irán a la huelga del 18 al 29 de febrero, «de modo que las personas que dependen del servicio en su día a día verán interrumpida la atención, así que les animamos a que ellos también reivindiquen su derecho a recibir el servicio», afirmó Alfonso Peraita, portavoz de CC OO. Ayer, las empleadas del sector se reunieron en asamblea para concretar el calendario de movilizaciones previo a la huelga. La próxima semana, llevarán su protesta a todas las comarcas vizcaínas: margen derecha, Duranguesado y Alto Nervión, entre otras.
«Se trata de que las trabajadoras de los municipios más dispersos tengan claro en qué situación nos encontramos», explicaron los sindicatos. Y es que aún escuece el último intento de negociación con Eudel. «Fue un jarro de agua fría porque ignoró las reivindicaciones y nos remitió a negociar de forma individual con cada ayuntamiento, algo imposible. No se puede resolver un conflicto con 100 interlocutores», aseveró Peraita. Los encuentros con la patronal no son más fructíferos. «El jueves le convocamos a una nueva reunión para ver si habían madurado la gravedad del conflicto, pero se mantiene en sus trece de que no tiene solvencia económica para acometer una negociación de convenio. Estamos en el mismo círculo vicioso de hace meses», denunciaron.
El colectivo reclama un nuevo convenio laboral con el que se actualicen los salarios y se resuelva el conflicto de los desplazamientos. Exigen que las trabajadoras estén retribuidas entre servicio y servicio, ya que es parte obligada de su jornada laboral.









