
LOS REFUGIOS
Las pequeñas isletas son unas medianas protegidas por pivotes de plástico fosforescente, instaladas junto a pasos de peatones considerados «peligrosos» por los técnicos. En ellas, los viandantes pueden pararse cuando no les dé tiempo a cruzar de una sola vez toda la calzada o en una situación de emergencia. «Ofrecen una cierta garantía de seguridad en vías con poca visibilidad, mucha circulación o donde los coches cogen bastante velocidad», explica el concejal de Tráfico, Joaquín Esteban.
Vitoria cuenta ya con seis isletas de este tipo y tendrá más, en función de las demandas vecinales o de los estudios técnicos. La primera se colocó en la calle Salvatierrabide, junto a la parada de las líneas de Circunvalación y Periférica y cerca del polideportivo de Mendizorroza. Se trata de uno de los cruces más peligrosos para los peatones, y que tenía un importante índice de atropellos. La segunda se encuentra en Portal de Arriaga y la tercera, en la calle José María Iparragirre, junto a las Trianas. Buztinzuri y Portal de Villarreal se han sumado a la lista.
Estos refugios persiguen, además, disuadir a los conductores de circular a altas velocidades, sobre todo en las vías que cuentan con dos carrilles en un mismo sentido, como es el caso de Portal de Villarreal. En esta calle ha sido necesario, asimismo, desplazar unos metros el paso de peatones. «Al colocarse en la mediana, se estrecha la calzada, lo que invita a reducir la velocidad. Sobre todo, porque los automovilistas se encuentran de repente con pivotes. Los peatones se pueden sentir de esta manera mucho más seguros», reconoce el edil socialista.
En más calles
Esteban defiende la colocación de estas isletas porque tienen un efecto añadido: evitar la proliferación de semáforos. «Vitoria -recuerda- es una de las ciudades con mayor número de señales luminosas por habitante. Si con esta medida conseguimos que no se pongan más, pues mejor. No soy partidario de llenar la ciudad con semáforos».
El Ayuntamiento tiene intención de colocar nuevos refugios en cruces conflictivos o lugares que pidan los ciudadanos, como ocurrió en Salvatierrabide. La última decisión corresponde, en cualquier caso, a los técnicos. «Evaluaremos el comportamiento de los seis que hay para luego decidir si los extendemos por la ciudad. Pero la intención es colocar más, sobre todo porque contribuyen a reducir la velocidad de los vehículos, y eso es positivo».





