
Todo empezó hacia las cuatro y media. Según el relato del grupo, estaban jugando cuando vieron cómo ardían unas zarzas y se acercaron para seguir de cerca la escena. El viento avivó enseguida el fuego. Eso provocó que, en apenas unos segundos, «los niños quedaran cercados por las llamas» en una zona escarpada entre la rotonda de Larrea y los depósitos de agua de Rontegi. Una llamada a SOS Deiak alertó del incendio a la guardia urbana, que movilizó a dos patrullas de inmediato.
Entre las zarzas
El rescate no fue sencillo. Dos guardias localizaron a los niños al acercarse por la BI-3739 a la ladera donde se hallaban, pero desde allí sólo les podían dar instrucciones. «Otra patrulla fue entonces por la parte de arriba y se dispuso a sacarles», relataba poco después la edil responsable del área de Seguridad Ciudadana, Olga Santamaría. Mientras, los chavales no paraban de gritar a los policías que les auxiliaran. «¿Sacadnos de aquí! ¿Sacadnos de aquí! ¿Socorro!», imploraban una y otra vez mientras trataban de protegerse del avance del fuego detrás de las zarzas que aún quedaban intactas. Lloraban al tiempo que lograban mantenerse a salvo, hasta que los agentes, extintores en mano, consiguieron abrirse camino y ponerles a salvo.
Fue entonces cuando llegó al lugar una bomba forestal pesada procedente del parque de Bomberos de Urioste, en Ortuella. En poco más de una hora los tres efectivos desplazados hasta Barakaldo sofocaron unas llamas que «no eran enormes», pero que podían haber causado «una tragedia» al tratarse de una zona de difícil acceso.
El del monte Rontegi no fue el único incendio de consideración que se desató ayer en la ciudad. La Policía local se vio obligada también a apagar un fuego en una cocina prácticamente a la misma hora en la calle Maestro Argenta, en el barrio de Llano. Los daños: una mampara y dos armarios. La rápida intervención de los agentes evitó males mayores en una casa donde reside una mujer.









