
Dieter Kosslick, director de la Berlinale, ha tenido que sobreponerse el primer día a un disgusto de los que hacen época: la espantada de dos de los ocho miembros del jurado. Según comunicaron los organizadores, la actriz francesa Sandrine Bonnaire y la directora danesa Susanne Bier «lamentan sobremanera» haber cancelado su cita alemana.
La primera ha aducido «motivos familiares» que le impiden quedarse en Berlín durante los diez días que dura el festival, algo imprescindible para un miembro del jurado. No obstante, Bonnaire aseguró que intentará mantener su cita con el Talent Campus, donde está previsto que se reúna con jóvenes cineastas.
Susanne Bier, por su parte, se ha visto obligada a cancelar su participación por motivos profesionales, al viajar inesperadamente a Estados Unidos en relación con la película que está preparando.
El presidente del jurado, Costa-Gavras, confía en que la ausencia de los dos miembros se compense «con mayor esfuerzo personal». El cineasta tan sólo desea ahora «buenas películas».








