El pasado jueves se produjo, aunque tan sólo por unas horas, un relevo histórico en la cabeza de ese ránking. Al cierre de la sesión bursátil, el valor de Iberdrola en el mercado alcanzó los 50.537 millones de euros, mientras que el BBVA finalizaba el día con una capitalización de 50.298 millones. Ayer se intercambiaron de nuevo los papeles y el banco finalizó el día con un valor apenas superior en 60 millones de euros al de la eléctrica.
La imagen dista mucho de parecerse a la situación que presentaban ambas compañías hace tan sólo siete años, a finales de 2001, cuando la distancia en el valor entre ambas era colosal. Así, el BBVA tenía un precio de mercado de 45.349 millones, mientras que la compañía eléctrica, sumida entonces en una clara indefinición estratégica, tan sólo cotizaba en torno a los 12.756 millones.
El análisis del mercado permite llegar a la conclusión de que este fenómeno no se ha producido únicamente como consecuencia del alza experimentada por Iberdrola, sino también por la atonía de las acciones del BBVA. En ese mismo periodo de tiempo, desde finales de 2001, el moderado aumento en la capitalización del banco -tan sólo ha crecido el 11,24%-, ha sido ampliamente sobrepasado por otras compañías. Es el caso de Telefónica, que se ha revalorizado un 28,4% y del Banco Santander, que ha experimentado un aumento del 62,7%.






