Que nadie se extrañe, porque no es la primera vez que se lleva a cabo una acción de este estilo. «En otra ocasión, no recuerdo exactamente cuándo, se hizo lo mismo para dar buena imagen del país a nivel internacional», revela. Sólo fachada. Pero la miseria no desaparece. Porque en algunas zonas del gigante asiático disponer de un par de euros puede significar poseer una fortuna. Literalmente. «Hay mucha pobreza», asegura el bilbaíno. Y da un ejemplo de lo más ilustrativo. «Hace unos meses se publicó un reportaje en el que un campesino ahorró dos euros... ¿en diez años!». Para él, toda una fortuna.





