DATOS DE INTERÉS
Jesús Mari Orueta, que esta edición ha sido uno de los baserritarras homenajeados, recordó que éste es el noveno año que cría para la feria. «Hay que fijarse mucho en la estructura del animal para que pueda alcanzar un gran tamaño», explicó. Terencio IV sólo tenía dos años y medio. Sin embargo, según Orueta, podría haber llegado a todo su esplendor con un año más. María Solaún, su tía, que también recibió el homenaje de la organización, sonreía mientras le escuchaba ya que a sus 85 años, lo que «más me gusta del casero son los días de fiesta».
Arantza Méndez y Esther Iturribarria, de Lendoño, estuvieron al mando de la elaboración de morcillas. Ambas acumulan muchos años de experiencia. «Las hago como siempre, desde que vivía mi abuelo», explicó Arantza. Esther, por su parte, añadió que en su casa no suele faltar morcilla ya que hacen matanza con bastante frecuencia. «Siendo de caserío, lo que no vamos a hacer es ir a comprarlas a una tienda», bromeó.
Trajes tradicionales
Entre los vendedores de productos de caserío y artesanos sumaron casi un centenar de expositores. Gloria Sukia acudió por primera vez a San Blas desde Deba con una muestra de trajes tradicionales confeccionados con algodón, lana, lino e hilo.
En el otro extremo del recinto, el jurado del concurso de txarripatas disfrutó durante la mañana probando numerosas cazuelas. Marino Montero, de Txarriduna de Bilbao, se refirió a la «presentación, el punto de cocción y la salsa vizcaína» como los méritos de este plato. Por su parte, Jesús Fernández de Jáuregui, de la Fundación Araba y miembro de Txarriduna, lamentó la ausencia de autoridades forales.





