
El brindis oficial entre la pregonera, la corporación municipal y la presidenta de la Asociación de Bodegas de Rioja Alavesa, Loli Casado, fue el comienzo de una intensa jornada en la que el vino fue el auténtico protagonista. «Tengo que agradecer el trabajo de todos los vecinos en la organización de esta celebración. Esta es una fiesta de todos y para todos», destacó el alcalde, Daniel Espada.
Copa en mano, los asistentes a este acto recorrieron algunas de las 19 bodegas que ayer abrieron sus puertas para desvelar algunos de sus secretos mejor guardados en la elaboración de sus caldos. Un buen trago de vino y la tradicional degustación de bolo -plato típico de la vendimia a base de arroz, patata y pimiento morrón-, sirvieron para calentar el cuerpo y hacer frente al viento que sopló en ocasiones para enfriar el ambiente. «El próximo día en la tele me veréis un poco más gordita. Me voy a llevar a casa de todo; bolo, arrope...», confesó Urrutia.
La jornada vitivinícola se completó con una cata comentada por el enólogo Mikel Garaizabal, un taller sensitivo y otro sobre cómo hacer barricas. Además, durante todo el día, los asistentes pudieron comprar productos artesanales de variopinta variedad.





