
LOS DATOS
«Una de las prioridades de la Policía Local es la prevención del consumo. Por ello, tenemos una consigna clara: tolerancia cero», recalca el concejal de Seguridad Ciudadana, José Manuel Bully. El edil se refiere de manera especial a «quienes se lucran incumpliendo la ley y vendiendo bebidas alcohólicas a menores». En este sentido, la Guardia Urbana también apretó el acelerador el pasado año: realizó 459 controles y formuló 43 denuncias por dispensar alcohol a adolescentes, frente a las siete de 2006. La mayor parte de las denuncias se cursaron contra bares (35), aunque también se actuó contra tiendas y supermercados.
La mayoría, de 17 años
Los datos, a los que ha tenido acceso EL CORREO, revelan una situación preocupante: de los 131 menores identificados, 26 tenían 14 años, 30 tenían 15, 45 eran de 16 y 30 tenían 17 años. Además, revelan que no hay diferencia entre sexos, ya que el número de chicas y chicos identificados es similar.
En cuanto a las actuaciones para el control de drogas en las proximidades de los colegios, la Policía Municipal abrió expedientes administrativos por tenencia o consumo a 51 personas. La mayoría, 34, tenían más de 18 años. «Hablamos de prevención, pero también de lucha contra el 'trapicheo' en los alrededores de los centros», explica Bully. Y es que la presencia policial, agrega, tiene «un importante efecto disuasorio». Lo preocupante de este asunto es que se trata de un consumo no unido al tiempo de ocio, «sino al de educación. Es preocupante que adolescentes comiencen el día fumándose un porro».
Tanto en el caso del alcohol como en el de las drogas -en la inmensa mayoría de los casos se trata de porros-, cuando la Policía detecta a algún menor de edad en esta situación se informa a los padres a través de una carta del Departamento Municipal de Salud y Consumo. Sin embargo, fuentes municipales lamentan que en la mayoría de los casos los progenitores no prestan mucha atención cuando se trata de alcohol.





