
Alonso no comprende por qué Bilbao Kirolak no le da una utilidad deportiva a este espacio. «Aquí jugamos tres clubes diferentes. En total, hay 23 equipos. Sólo nosotros contamos con 200 chavales y, como no hay sitio para todos, tenemos que acabar nuestros entrenamientos a las once de la noche», asegura.
A su juicio, esta situación es «absurda», porque, «con sólo echar un par de camiones de arena y pasar una apisonadora, podríamos disponer de un buen campo de entrenamiento». «Están las porterías y todo», apostilla, con un punto de indignación.
Sacos de escombros
En la actualidad, el terreno alberga varios sacos con escombros y algunos materiales de obras abandonados. El pasado viernes tenía la hierba cortada, «pero ha habido veces que se nos caía el balón y no había quién entrara ahí dentro, te llegaba la maleza hasta la cabeza», argumenta el ex presidente del Ibarreko. «Además, cuando llueve se convierte en un fangal», agrega.
Los vecinos de los portales 2, 4, 6, y 8 de la calle Arturo Campion también protestan por el estado en el que se encuentra «ese patatal». Andrés Gómez vive de alquiler en uno de los pisos que da al terreno destinado a albergar el Palacio de Hielo. «Hemos tenido de todo: pájaros, ratas, cucarachas...», se queja. «No te lo puedes ni imaginar», añade malhumorado. Desde el Ayuntamiento aseguran que la última desratización realizada en la zona, en diciembre, acabó con los problemas que daban los roedores. «Se han hecho tres pasadas en los últimos dos meses y ya no queda ningún animal. No hemos recibido ninguna queja al respecto desde entonces», apuntó un portavoz municipal.
Poco antes de expirar su mandato, el anterior concejal de Deportes, Jon Aritz Bengoetxea, manifestó que «algo habría que hacer», porque «la parcela se incardina en un área deportiva». En este sentido, añadió que se planteaba la posibilidad de «acometer una zona de libre uso, pero que en ningún caso suponga una gran inversión que vincule las actuaciones futuras previstas en el mismo».










