
-¿Qué papel juega la Fiscalía en la problemática surgida en torno al centro de la Cruz Roja (Zabaltzen)?
-Estamos detrás desde el año 2005. Como órgano encargado de la protección, en última instancia, de los menores desprotegidos, debemos vigilar que las instituciones cumplan con sus funciones, a través de visitas a los centros de protección.
-Precisamente, dos de estas visitas motivaron que en la memoria de 2006 hablasen de «profunda preocupación» por el «lamentable» estado de las instalaciones.
-Nos ratificamos en todo. La Fiscalía ha comprobado que Zabaltzen carece de infraestructura y de programa educativo. De hecho, llegamos a remitir el informe a la Fiscalía General del Estado.
-También advierten de que si continúa esta situación, podrían plantearse iniciar acciones legales para conseguir el cierre del centro. ¿Po-dría darse el caso? Los meses han pasado y parece que todo va a peor.
-La Fiscalía no puede clausurar la instalación, pero sí se pensó en instar judicialmente su cierre. Esta idea existe desde 2005. ¿Qué sucedió? Se habló de que se haría en Nanclares, luego en Pobes, y ningún plan fructificó. Más tarde llegó el cambio de gobierno foral.
-¿Darán un margen de confianza al nuevo equipo de gobierno?
-Sí, porque consideramos que no era adecuado tomar una decisión tan drástica. Pero estaremos muy pendientes de lo que pasa.
-Califican de «especialmente grave» que los jóvenes se pasen el día «callejeando sin control alguno».
-Deben recibir el mismo trato que si estuvieran en una familia. Como es un centro de protección y no de reforma, hay que dejarles libertad. Deben tener condiciones de habitabilidad, tener algo tan simple como ir a casa a comer o tener una sala para hacer los deberes.
-¿Cree que la sociedad acepta a este tipo de jóvenes?
-Debe aceptarlos. No hay que etiquetarlos. La gente debe saber que no son delincuentes.
-¿El nuevo local debe ubicarse en Vitoria?
-El sitio es lo de menos, lo importante son las instalaciones.
-La Diputación alega que muchos jóvenes tienen documentación de menores pero en realidad, tras la prueba ósea, se demuestra que son mayores. ¿Qué debe prevalecer?
-No es una cuestión de prevalecer. Si la prueba ósea revela que el chico tiene más de 18 años y la documentación dice que es menor, lo que habría que hacer es peritar ese documento con los datos del Cuerpo Nacional de Policía.
-Y si no tiene documentación, ¿la prueba ósea vale como prueba?
-La prueba ósea está para eso, para determinar la edad, aun a pesar de su margen de error.
-¿La solución pasa por una modificación de la Ley de Extranjería, como pide el Gobierno foral?
-¿En Europa no existe la libre circulación de personas? ¿Los concentramos en núcleos poblacionales? No hombre, no, por favor.
-¿La Fiscalía también está sufriendo el denominado 'efecto llamada'?
-Por su puesto. Además, vendrán tiempos peores.





