El sector español de la distribución dispone de marcas propias de prácticamente todos los tipos de leche y de sus derivados. La diferencia de precio en el litro, entre un producto y otro, puede situarse entre un 25% y un 30%, a pesar de que con frecuencia se trata del mismo fabricante.
En 2006, según un estudio del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el mercado lácteo superaba en España los 8.300 millones de euros. En la actualidad, y tras los incrementos de precios del último año -30,2% para la leche líquida y 8,9% para los derivados-, la cifra puede acercarse ya a los 10.000 millones.
La caída de la producción mundial y el aumento del consumo son algunas de las razones de la escasez de leche que se ha producido en los últimos meses y también el motivo en la escalada de los precios. En 2007, recuerdan fuentes del sector productor y transformador, los 'stocks' «cayeron a cero». No cabe, por tanto, hablar de especulación con este producto, señalan.
Los principales beneficiados de la situación han sido los ganaderos, que han visto cómo después de décadas de precios casi congelados han tenido en menos de un año un alza del 60% -30 a 48 céntimos por litro-, según un portavoz del sindicato vasco EHNE.
Los profesionales de la ganadería aseguran que los márgenes de la industria y de los distribuidores han crecido de forma proporcional al precio en origen, lo que la industria niega tajantemente. El problema no sólo está en el precio pagado al productor, sino en los gastos de transformación y, en especial, el energético, que también ha crecido de forma muy importante y que de cara al futuro puede alterar la estabilidad de los precios.
El crecimiento de las marcas del distribuidor, las 'blancas', ha llevado aparejado una caída de las ventas de las grandes enseñas nacionales -en general, las más caras-, mientras que las regionales han aguantado mejor el tirón, señalan fuentes del sector. En cualquier caso, precisan, estos movimientos «suelen ser habituales».






