
Gran parte de este espectacular crecimiento se explica por la implantación de la primera empresa de Euskadi homologada para formar a pilotos de líneas aéreas comerciales. Aerolink desembarcó en Sondika en 2005. El año pasado realizó 4.700 vuelos. «Para este ejercicio esperamos superar los 6.000», explicó su director, Álex Zatón.
El Real Aeroclub de Vizcaya fue el siguiente operador en importancia. Realizó 1.285 movimientos, entre despegues y aterrizajes de avionetas deportivas. «Nos mantenemos. No hemos podido crecer más porque, desde los atentados del 11-S, el combustible y el precio de los seguros están por las nubes, así como los recambios», aseguró su presidente, Iñaki Juez.
El tráfico de helicópteros también ha sido muy importante en 2007. La empresa Helicsa ha duplicado sus salidas en sólo cinco años, superando el millar. Otras compañías que han experimentado un auge espectacular son todas las relacionadas con la fotografía aérea de paisajes y superficies. Trabajan para empresas e instituciones y las tecnologías de la información han revolucionado su sector. Entre ellas destacan las 40 operaciones de Foat o las 19 de Azimut.
Las compañías de jets privados y aerotaxis también han subido considerablemente su cotización en Sondika. Suman más de un millar de vuelos, cuando hace sólo diez años su presencia era casi testimonial. En 2007, en Loiu desembarcaron aparatos procedentes de lugares tan diversos como Gales, Austria, Estados Unidos o Marruecos. Por último, ha descendido el número de vuelos militares. Los aparatos auxiliares de las fuerzas aéreas francesas o inglesas no arribaron al aeródromo como sí hicieron en 2006.










