De este modo elevan a 429 euros el hipotético precio anual que abona un usuario en Bilbao, «el doble que en Pamplona, dos tercios más que en Logroño, el triple que en Oviedo, un 50% más que en Vitoria y un 16% más que en San Sebastián», aseguró el portavoz del PP, Antonio Basagoiti.
A su juicio, ese es el motivo por el que «muchas plazas de aparcamiento permanecen vacías». Por ello, proponen rebajar el precio, una medida que consideran factible si el importe se correspondiera, exclusivamente, con el coste de construcción «y no tuviera otros conceptos a pagar añadidos, como la urbanización del entorno o un trozo de polideportivo». Pero el PP propone otra medida más drástica: eliminar las concesiones y permitir que los vecinos compren las parcelas en propiedad, convencidos de que es «más fácil que un ciudadano invierta su dinero en un bien que después podrá dejar a sus hijos o nietos, que en una concesión que en 50 años revertirá sobre el Ayuntamiento».
«Un fracaso»
Basagoiti alabó el esfuerzo del Ayuntamiento por construir gran número de aparcamientos de residentes, pero opina que el Consistorio «está fracasando por el alto precio de las parcelas y por los litigios judiciales en los que están inmersos varios parkings debido a problemas constructivos». Y es que, según un informe elaborado por su partido, 15 aparcamientos presentan filtraciones, humedades y grietas, y en seis de ellos los propietarios tienen juicios pendientes contra la empresa constructora o el Ayuntamiento por este motivo. Se trata de los estacionamientos de Iturriaga, Sagarminaga, Casa Grúa, Lehendakari Aguirre, Pablo Zamarripa y el de la Plaza del Funicular.
El concejal de Circulación y Transportes, Ibon Areso, no tardó en responder. Defendió que «no se puede privatizar suelo público para que los vecinos puedan comprar un parking, ya que puede precisar saneamiento o una nueva línea de metro».
Respecto a la comparativa de precios entre capitales, Areso apuntó que las ciudades estudiadas son «heterogéneas y incomparables». El concejal también cuestionó la propuesta de rebajar el precio de las parcelas. «El único mecanismo que habría para abaratar el aparcamiento sería que el Ayuntamiento corriese con parte del gasto. Habría que ver si los bilbaínos están dispuestos a pagar con sus impuestos el aparcamiento de uso privativo de una persona», cuestionó.









