los dos próximos años una revisión del estado de taludes y terraplenes en toda la red de carreteras de Vizcaya. Hasta ahora estos informes se limitaban a la A-8, donde se han registrado desprendimientos con importantes afecciones al tráfico a la altura de Deba y Abanto. A raíz de aquellos incidentes, el PP presentó una propuesta para hacer 'chequeos' periódicos de estas estructuras que fue aprobada por unanimidad en las Juntas Generales.
Los informes realizados sobre la autopista, el último de enero de 2007, revelan que «no hay riesgo» de desplomes, explicó ayer el diputado de Obras Públicas, Iñaki Hidalgo, que compareció en la Cámara a petición del PP. «Con las obras del tercer carril se han retocado y ajustado bastante». El estudio correspondiente al año pasado se entregará a lo largo de este primer trimestre.
A partir de ahora, el informe se extenderá a toda la red viaria. La institución foral ha convocado un concurso público y espera adjudicar las tareas en breve. Está previsto invertir 180.000 euros este año y 110.000 el próximo en este diagnóstico, cuyos resultados se conocerán «a medida que se vaya desarrollando el trabajo».









