
Con este refuerzo, la Policía local ha pasado a contar con un total de 177 vehículos, de los que 41 son motocicletas. Todos ellos consumen combustible diesel y cerca de 120 están rotulados con los colores y emblemas de la fuerza de seguridad municipal, mientras que 60 no tienen distintivos y se utilizan para labores auxiliares o servicios de incógnito.
Los cuatro turismos que ayer fueron presentados cuentan con tracción a las cuatro ruedas, lo que les permite circular por zonas de difícil acceso. «No son todoterrenos, pero pueden sacarnos de algún que otro apuro, sobre todo si hay problemas con el hielo», valoró el concejal de Seguridad Ciudadana, Eduardo Maiz. Su precio por unidad ha supuesto un desembolso para las arcas municipales de 30.000 euros.
El furgón, por su parte, ha sustituido a otro similar que llevaba una década funcionando y ha costado 40.000 euros. «Cuenta con todas las garantías que se le puede ofrecer a un detenido para que su traslado sea seguro», dijo el edil. El habitáculo está dotado de una cámara cuya señal se recibe en cabina.
A lo largo del año, la flota policial recorre 1,5 millones de kilómetros por las calles de Bilbao, 22.000 kilómetros por vehículo. «Esto supone un gran desgaste», afirmó Maiz. El próximo verano se renovarán otros 17 coches patrulla, gracias al sistema de 'renting' que ha puesto en marcha el Consistorio. «Es más favorable suscribir este tipo de contratos y poder incorporar nuevos automóviles cada poco tiempo», concluyó.









