Alfonso Peraita, responsable de CC OO -central mayoritaria en el sector-, manifestó ayer que han optado por explorar «esta nueva vía que se ha abierto». Sin embargo, según recalcó, esta decisión sólo supone «un aplazamiento en el levantamiento de sables», pero no una renuncia a la huelga. De hecho, destacó que «se ha planteado un calendario intensivo de contactos» para calibrar si el «cambio de 180 grados dado por la patronal» 'in extremis' se traduce en avances para las reivindicaciones del colectivo.
«Hace sólo cuatro meses, los empresarios nos dijeron que no tenían recursos económicos para asumir nuestras demandas, y ahora parece que ya cuentan con mayor solvencia», explicó Peraita. «De todas formas, no queremos perder el tiempo y, si al final vemos que la situación está de nuevo bloqueada, el parón se terminará realizando», advirtió el portavoz.
Según Comisiones Obreras, UGT y LAB, la decisión de demorar la paralización del servicio también se ha tomado «en aras al derecho al servicio de los usuarios». Asimismo, las centrales explicaron que, a pesar del aplazamiento de la huelga, han decidido mantener la manifestación convocada para hoy «por su carácter social, ya que este conflicto alcanza mayor espacio que el exclusivamente laboral».









