
Hace unas semanas, la Red de Expertos Inmobiliarios (REI) ya anunciaba que, a nivel nacional, se acercaba el momento en el que los propietarios deberían ceder y bajar los precios hasta en una quinta parte si querían encontrar comprador para sus viviendas. Y ese porcentaje dista mucho del margen de negociación conocido hasta el año pasado, que oscilaba entre el 2 y el 3%.
Eso que se anunciaba en enero para toda España ya está ocurriendo en Vitoria. «Sí conozco casos de rebajas del 20%», admite Gerónimo Sánchez, copropietario de Fincas Izarra. «Antes, en una negociación, se llegaba a hablar de rebajas de 6.000 ó 12.000 euros, pero ahora ya se llega a los 60.000». El fenómeno es reciente, propio del último año, y sobre todo «la desaceleración se nota desde septiembre pasado, cuando ha habido un frenazo en seco» de las ventas.
El presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Álava, Jaime Rubias, recuerda que la cuantía de los descuentos depende «de la prisa que tenga el vendedor» por deshacerse del inmueble. Sobre todo, si debe hacer frente de manera inminente a una nueva hipoteca por cambio de residencia. Y también relativiza su incidencia porque, reconoce, «se parte de unos precios desorbitados».
Más bajadas
En cualquier caso, señala que las bajadas del 20% aún son escasas. Ahora, el margen medio de negociación está «entre un 5 y un 10%». Con todo, muy superior al que había hace doce meses. Eso sí, llegar hasta el 20% de manera generalizada es cuestión de tiempo, y «es muy probable que ocurra a mediados de año», adelanta Rubias. Porque en estos momentos «el mercado está totalmente paralizado. Si se estabiliza ya nos podemos dar con un canto en los dientes», lamenta el presidente del Colegio.
Todos los empresarios del sector consultados por este periódico coinciden en que los astros se han alineado en contra de sus intereses en los últimos tiempos. Tras quince años sin apenas nuevas promociones en la ciudad, empezaron a salir a la venta pisos nuevos, sobre todo en Lakua. «La demanda era brutal, nos los quitaban de las manos». Pero los precios se pusieron por las nubes, muy por encima de su valor real. De postre, los tipos de interés empezaron su escalada, al mismo ritmo que ha eclosionado la vivienda pública en Vitoria. De manera súbita, ya no hay compradores. O, si los hay, esperan, porque este es un momento de «incertidumbre y nadie quiere comprar algo que podría valer menos dentro de pocos meses», coinciden distintos expertos.
La inestabilidad es tal que ni estadísticas fiables se pueden hacer. Durante los últimos años una inmobiliaria vitoriana venía realizando un barómetro que medía la evolución del coste de la vivienda usada. Para ello, analizaba los precios de salida, es decir, lo que el propietario pedía por su piso, porque el coste final de la transacción coincidía, euro arriba euro abajo, con esa cantidad. Ahora, realizar ese estudio es inviable. Según explicaron fuentes de esa empresa, han observado que los datos que ahora arrojaría el barómetro serían irreales, ya que hay una gran diferencia entre lo que pide el propietario y lo que, tras ardua negociación, acaba percibiendo.
Tasación seria
Entre los expertos inmobiliarios también se hacen matices a la hora de hablar de rebajas. Dicen que los propietarios que tasan su piso siguiendo el consejo de los técnicos, es decir, a un precio razonable, no tienen grandes problemas para vender. Pero, por lo general, los dueños piden una cantidad más en función de su codicia que del valor real del inmueble. Por eso, existen casos en los que el propietario comienza valorando su piso en 480.000 euros; tras meses sin nadie interesado hace sucesivos descuentos, hasta los 360.000 y, aún así, sigue sin encontrar comprador.
La diferencia es grande con respecto a lo que ocurría hasta hace poco más de un año, cuando, por disparatado que fuese el coste de la casa, siempre se acababa vendiendo.






