Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Sociedad

GENERAL
«¿Los suicidios? Lo peor, un disgusto para todos»
17.02.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Durante la visita, un preso del módulo cinco que se encuentra en tránsito (de una cárcel a otra) «se ha cortado las venas», pero logran salvarle la vida. Nanclares registró tres suicidios de internos en 2007. Olga fue la última víctima, apareció ahorcada en su celda en diciembre. Tenía prescritos 16 tipos de medicamentos y metadona. «Es lo peor que puede pasar, lo que más tememos. Lo llevamos muy mal, es un disgusto para todos», confiesa Pilar, subdirectora de la Junta de Tratamiento, que estudia cada caso y decide qué medidas se adoptan.

-«¿Qué te pasa?», le pregunta Pilar a una interna a la que ve llorando.

-«Mi hijo», contesta.

-«¿Te ha dado una mala noticia?, ¿quieres hablar con el psicólogo?», se interesa.

En Nanclares trabajan ocho médicos para atender a 700 personas, una media que supera con creces la de fuera. Hay además una enfermería que concede citas inmediatas -no hay listas de espera- y seis psicólogos. «La atención médica aquí es 25 veces mayor que en la calle», compara el director, Juan Antonio Pérez Zarate. Aún así, la cárcel representa «el final», cuando ya han fracasado todos los intentos de reeducación de una persona. Un tercio de los internos han tenido al menos un intento de suicidio antes de ingresar en prisión.

Pese a la mala imagen que arrastra por este motivo, la cárcel de Nanclares recibe 180 solicitudes de traslado de presos de otros centros penitenciarios españoles, y sólo dos de internos propios que han pedido cambiar a otra. «Quieren venir por la cantidad de salidas terapéuticas que se programan».

¿La prisión reinserta? «A veces creo que no, pero he visto casos en que sí; si se quiere, se puede. Yo sigo confiando en las personas, siempre pienso que van a cambiar y, a veces, me defraudan», confiesa Pilar. «La cárcel es un mal necesario», opina el director, que mantiene relación con antiguos presos que han rehecho su vida.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS