El bloque podría ser demolido para dejar paso a la construcción de vivienda, una posibilidad que se contempla en las normas subsidiarias aprobadas por el Consistorio costero.
Ormaza cerró definitivamente sus puertas el mes pasado, principalmente, por la pésima situación de la anchoa, la escasez de túnidos y la fuerte competencia del sudeste asiático. Situado en la calle Askatasun Bidea, el inmueble fue construido en 1942 bajo las órdenes del arquitecto bermeano Pedro de Ispizua.
La principal peculiaridad de la fábrica de conservas es que se concibió para albergar, al mismo tiempo, tanto la factoría como la residencia de la familia propietaria. «Se trata de una de las mejores obras Ispizua por cuanto supone un referente histórico en la evolución arquitectónica vasca», asegura la asociación de defensa del patrimonio.












