Las tarifas están sacadas, según me dice, del libro 'Puente de Vizcaya, Padre y Hermanos' escrito y documentado por Alfredo Pérez Trimiño, y gracias a estos datos se van a enterar ustedes de la heterogénea lista de vehículos, personas y animales que usaban por entonces este servicio. Eran, sin duda, otros tiempos menos motorizados, pero más entretenidos como podrán comprobar los que tengan la amabilidad de seguir leyendo.
Son las tarifas que entraron en vigor después de su inauguración, a finales del siglo XIX. Oído al parche: Las personas, ya fuesen a pie, en coche o a caballo, pagaban 10 céntimos en clase primera (entonces había dos clases de habitáculos por lo visto) y 5 céntimos, en segunda.
Y como en aquellos tiempos los animales domésticos compartían, por lo visto, la convivencia con los peatones, para los caballos, mulas, bueyes, vacas y asnos (enganchados o sin enganchar) la tarifa era de 10 céntimos en primera (por lo visto también para los semovientes había clases) y 5 en segunda. Sigamos. Los becerros, cerdos carneros, ovejas cabritos, perros etc. (no sé qué clase de animales podrían entrar en ese etcétera como no sean los gatos o los conejos) 5 céntimos.
Los coches de dos ruedas sin tiro y sin cochero (pagaban su billete aparte) 50 céntimos en primera y 5 en segunda. Y como entonces había tarifas para todos los vehículos por absurdos que parezcan, incluidos los tranvías y locomotoras, las máquinas de vapor pagaban 3 pesetas, las carretillas 10 céntimos en primera y 5 en segunda y los tranvías 1 peseta en primera y 50 céntimos en segunda. Lo que no llego a entender es cómo se las arreglaban para ubicar los tranvías en primera o segunda clase.









