
Las tiendas de las compañías, en cualquier caso, siguen abiertas. Tanto el complejo de la travesía Castilla y León de Barakaldo como el centro comercial del polígono Ibarzaharra, en Sestao, funcionaban ayer con total normalidad. Nada hacía indicar que las entidades se habían acogido a la suspensión de pagos. La tradicional proclama comercial de 'Los de aquí compramos en Choymo' rezaba aún en los letreros.
Fuentes de la empresa aclararon ayer que la medida no persigue cerrar los establecimientos, sino «buscar una solución» a la situación de falta de liquidez por la que atraviesa. Algo que pasa irreversiblemente por «vender o alquilar algún local y reducir costes» de cualquier manera. La solución llegará en el plazo de uno a cuatro meses, el tiempo que suelen marcar los jueces para que las sociedades acogidas al procedimiento concursal firmen un convenio que regule el pago a los acreedores.
Atrasar el abono de las deudas o reducir su cuantía son las dos soluciones planteadas en estas situaciones. En el caso de no llegar a un acuerdo la única vía sería la liquidación de la entidad, una alternativa que dejaría sin cobrar a los acreedores y obligaría a clausurar las tiendas.
Mucha competencia
Choymo nació en 1970 en Barakaldo «con el objetivo de presentar productos y servicios de calidad para el hogar a sus clientes». Con el tiempo, ha llegado a ser uno de los referentes en la comarca en productos como los electrodomésticos, mobiliario de hogar, cocinas, baños, aire acondicionado, calefacción, imagen, informática y sonido. En las últimos años, no obstante, la irrupción de otras compañías de ámbito internacional en la zona -sobre todo en Megapark- ha elevado la competencia en el sector y dividido las ventas. La francesa Surcouf, sin ir más lejos, apenas duró un año en el parque comercial baracaldés. Consultados por este periódico, los responsables de la empresa prefirieron no pronunciarse sobre la declaración de suspensión de pagos y sus futuras consecuencias.










