El presidente de la compañía, Ignacio Sánchez Galán, aseguró que estos espectaculares resultados se deben, en gran medida, a su exitosa estrategia de compras en el extranjero, en referencia a la británica Scottish Power y la norteamericana Energy East. Estas adquisiciones se interpretaron en un primer momento como una huida hacia adelante de Galán para escapar de las garras de ACS. Pero, con las cifras aportadas ayer, los responsables de la eléctrica quisieron evidenciar que son operaciones rentables.
Así, Scottish Power, que se integró en las cuentas el 23 de abril, aportó el 24% del resultado operativo (Ebitda) de la empresa, que en total alcanzó los 5.538 millones.
La producción de electricidad creció el 34% hasta los 123.460 millones de Kwh. En resumen, gracias a la internacionalización, la compañía siguió creciendo a buen ritmo pese a los bajos precios de la electricidad en España y al moderado crecimiento de la demanda. Estos factores, sin embargo, hicieron estragos en las cuentras de Iberdrola Renovables, que ganó 117 millones, un 38% menos que el año anterior.
De cara al futuro, Iberdrola contempla unas inversiones de 24.200 millones de euros en el plan estratégico de 2008 a 2010. De estas cifras, 17.800 millones se destinarán a crecer orgánicamente y el resto a la compra de Energy East.
Tras las costosas adquisiciones de 2007, con Scottish Power a la cabeza, los próximos años se dedicarán a la consolidación de la expansión internacional. El objetivo es alcanzar un beneficio de 3.500 millones a final del plan, en 2010, lo que supondría doblar el registrado en 2006.
En cuanto a la política de dividendos, Galán manifestó ayer que su intención es mantener un reparto del 57% del beneficio. El resultado por acción sólo creció un 13% en 2007, hasta los 0,52 euros.






