
LAS TORRES
Desde esta nueva atalaya, los edificios cobran una apariencia una tanto ficticia, como de maqueta. El Guggenheim y el puente de La Salve abriéndose paso a codazos en medio de un bosque de tejados multicolores, el Palacio de Ibaigane con apariencia de casa de muñecas, la ría con sus pasarelas relucientes, las viviendas encaramadas a las faldas de los montes que abrazan la capital vizcaína, el tranvía que se desliza como un juguete caro por una moqueta verde La verdad es que, visto desde tan arriba, el 'botxo' se vuelve más 'botxo' que nunca.











