LAS OBRAS DE FONORTE
La adjudicación fue ayer confirmada a este diario por fuentes de la firma presidida por Ignacio Sánchez Galán. La sociedad del Grupo Afer tendrá 24 meses por delante para levantar el esqueleto del inmueble. Además de albergar el cuartel general de Iberdrola, el bloque funcionará como un auténtico centro de negocios, con 23 plantas dedicadas al alquiler de oficinas y otras cinco habilitadas como hotel de cuatro estrellas. Abrirá sus puertas en 2011 y rematará la transformación urbana de la ribera de Bilbao.
En total, se necesitarán 8.500 toneladas de acero y 60.000 metros cúbicos de hormigón para dar forma a sus 41 plantas. El armazón del coloso estará listo para la primavera de 2010. Después habrá que vestirlo. Una labor que aún no está encargada y que consistirá en armar su gran fachada acristalada y habilitar su arquitectura interior.
Iberdrola y su socio en esta ambiciosa iniciativa, Promotora Vizcaína, pagarán alrededor de 40 millones de euros a Fonorte por los trabajos, según ha podido saber EL CORREO. En la mesa de la firma eléctrica había propuestas de constructoras nacionales muy potentes que habían buscado un aliado local para entrar en el negocio. Las uniones temporales de empresas formadas por Dragados-Balzola, Ferrovial-Urazca y Sacyr-Lauki lucharon hasta el final por hacerse con el contrato, en un momento estratégico en el que el sector no tiene buenas perspectivas de futuro a corto y medio plazo. El comité de contratación se decantó en última instancia por la compañía de Jabyer Fernández.
«Tenemos mucha experiencia y hemos participado en la construcción de todos los rascacielos del nuevo Bilbao», argumentó uno de los portavoces de Fonorte. «Para nosotros es un motivo de satisfacción y un orgullo edificar la Torre Iberdrola; se ha trabajajo mucho y lo hemos logrado», añadió la misma fuente.
15 años de proyectos
La edificación del futuro techo de Euskadi es un ambicioso proyecto que lleva la firma del prestigioso arquitecto argentino César Pelli, autor de las torres Petronas de Kuala Lumpur, que hasta hace poco ha sido el segundo edificio más alto del mundo. La idea original se remonta a 1992, cuando el Guggenheim aún no se había construido. En un primer momento, la Diputación se interesó por el proyecto con la intención de unificar todas sus oficinas. Pero en 2003 descartó la operación, alegando otras prioridades presupuestarias.
Fue entonces cuando Iberdrola decidió apostar fuerte por la iniciativa. Consiguió un acuerdo con el Ayuntamiento para enajenar las propiedades que posee en la villa -parte de su sede de Gardoqui fue vendida a la multinacional del ocio FNAC- y lograr financiación.
La compañía eléctrica se ha reservado siete plantas para instalar su sede y dar cobijo a 400 empleados. Asimismo, explotará otras once para el alquiler o venta de oficinas, mientras que Promotora Vizcaína hará lo propio con diez más. Las cinco primeras alturas, por su parte, serán ocupadas por un hotel de la cadena Abba. En total, en el futuro centro de negocios trabajarán a diario unas 3.500 personas, en unas instalaciones que tendrán una superficie superior a los 35.000 metros cuadrados.










