El problema no es nuevo, porque el enclave, de titularidad privada pero con accesos de uso público, «siempre ha atraído a grupos de chavales porque está cubierto». Sin embargo, la situación ha empeorado en los últimos tiempos. Ahora, las gamberradas han ido a mayores. «Muchos comercios que hay en los bajos han tenido que echar la persiana, porque les rompían los cristales, les hacían pintadas y, en alguna ocasión, hasta han intentado meterse dentro», detalló Sánchez.
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Tampoco es una chiquillada la supuesta venta de droga, que se realizan con total impunidad, según los residentes. «Esto crea mucha inseguridad, porque hay mucho vaivén de gente y hemos visto alguna pelea», apuntó. «Entre el ambiente de inseguridad y el deterioro de la zona, esto ha empezado a ser como Harlem», lamentó Sánchez, quien dijo no entender el «abandono» del lugar, «máxime cuando el Ayuntamiento está gastándose mucho dinero en mejorar la calle El Carmelo, que está a pocos metros de donde actúan estos jóvenes descontrolados»
Además, ni siquiera les queda el consuelo de que estos actos vandálicos se limiten al fin de semana. «Los viernes y los sábados la cosa se dispara, pero es algo diario y de la mañana a la noche. Hemos llamado cientos de veces a los municipales», recalcó el presidente de la comunidad, que compareció junto al líder del PP en el Ayuntamiento de Bilbao, Antonio Basagoiti, para denunciar la situación.
El portavoz popular, que comprobó 'in situ' «lo mal que huele y la cantidad de pintadas» que hay en el lugar, apoyó las peticiones de «mayor presencia policial» que hicieron los vecinos. «La Policía no pasa por aquí y la cosa va a peor, las galerías corren el riesgo de convertirse en un gueto -manifestó-. También hay que tomarse en serio la limpieza de la zona, porque es injusto que la gente sufra estas condiciones». Además de estos dos aspectos, Basagoiti propuso la creación de «una ordenanza para la convivencia que potencie actitudes cívicas entre la ciudadanía, similar a la que ya hay en Barcelona».










