
Un peligro ante el que también ha reaccionado el Ayuntamiento de Abanto. «Nosotros ya hemos recibido la petición por parte de la Sepi (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) de un permiso para rellenar una parte muy importante del yacimiento con dos millones de metros cúbicos», aseguró el alcalde, Manu Tejada, quien anunció que pondrá «todas las trabas legales posibles» al proceso. «La mina Concha II es patrimonio no sólo del municipio sino de toda la comarca», agregó.
De hecho, el Ejecutivo autónomo ya ha iniciado los trámites para convertir el enclave en bien de interés cultural. «La pasada semana técnicos del Gobierno vasco visitaron la zona», señaló Tejada, quien hizo un llamamiento a la Sepi «para que considere el valor» del entorno. «No hay que olvidar que en el siglo pasado el pueblo de Gallarta se asentaba sobre esa misma mina», apuntó el primer edil.
La importancia de la corta de la mina Concha para Abanto ha quedado fuera de toda duda. De hecho, la zona acoge cada año encuentros festivos como la Burdin Jaia que acrecientan el valor turístico de la localidad.
Bien cultural
Además, su impresionante paisaje centrará las futuras obras de ampliación del museo de la minería ubicado a los pies del yacimiento. «El nuevo edificio contará con varios miradores sobre la excavación», recordó la subdirectora del centro, Oihane Herrera.
La iniciativa de proteger la mina está secundada por varios colectivos. Entre ellos destaca la Asociación vasca del patrimonio industrial, que ha solicitado la inclusión del yacimiento en el Inventario general de patrimonio cultural vasco como bien cultural calificado. «Tras cien años de historia de explotación minera, en las tres últimas décadas han desaparecido la mayoría de sus vestigios», lamentaron desde la agrupación.










