Córdoba no ocultó su disgusto por un asunto del que ella misma se siente víctima. Sólo ve el apoyo de la justicia. Y le da igual que la comunidad educativa cuestione el comportamiento de su vástago. «La única que sufre todo esto, además de mi hijo, soy yo, su madre, que le parí», manifestó.
Diana está convencida de que su hijo no es «para nada» conflictivo. «En el colegio hay gente que no le quiere porque dice que va muy chulo caminando», sostiene. A pesar de la férrea custodia pública a la que le está sometiendo su madre, al adolescente no parece haberle gustado ni un ápice el revuelo que se ha generado a su alrededor por la denuncia realizada ayer en este periódico. La propia progenitora admitió que el menor ve «precipitado» el paso dado con la intención de cortar las «amenazas» al adolescente. «No quiere saber nada de los medios de comunicación», reconoció.






