
El del visón europeo, el carnívoro más amenazado en el continente tras el lince, entró en vigor en 2003 y el de la nutria, un año más tarde. En ellos, se establece como prioridad la conservación de los ecosistemas fluviales, se garantiza la riqueza piscícola y se busca crear planes de seguimiento y control. Además, la institución foral ha apostado por la cría en cautividad del visón como la estrategia más eficaz para evitar su desaparición.





