
La frase es de José Antonio Chávarri, impetuoso cura vitoriano que durante 33 años, hasta el pasado diciembre, trabajó en Ecuador. Ayer defendió que «hay motivos de esperanza, pero mirando hacia abajo, hacia los pobres, porque mirando hacia arriba, incluso en la Iglesia, no parece que...», explicó, dejando en el aire una crítica poco velada al comportamiento de las jerarquías. Por un lado, «la pobreza aumenta, igual que las desigualdades, y no hay voluntad política para solucionar los problemas». Por eso, los motivos para la esperanza, sobre todo en los países más empobrecidos, llegan desde «las comunidades de base, que se organizan para enfrentarse a su propia realidad».
Falta de personal
Las misiones diocesanas vascas trabajan ahora en Ecuador y Angola. «Durante los últimos sesenta años hemos estado, además, en Chile, Venezuela, Congo, Ruanda y Brasil», explica Alberto López de Aguileta, miembro del equipo de Misiones Diocesanas y uno de los organizadores de la jornada de ayer. Pero ahora, «por falta de personal», su ámbito de actuación se ha reducido. En total, Álava aporta 10 de los 27 misioneros diocesanos (curas y seglares) vascos que desarrollan su labor en Latinoamérica y África.
Durante la asamblea, igual que en años anteriores, se dio voz a miembros de comunidades eclesiales de base llegados de Ecuador y Angola. La ecuatoriana Carmen Chamba alertó sobre la necesidad de que «las mujeres sean autoras del cambio de nuestra sociedad» frente al «machismo» imperante, «también en la Iglesia. Ahora nosotras hemos descubierto que también podemos llevar la palabra de Dios».
Desde Angola llegó Jesús con su esposa Joana. En el encuentro dieron a conocer la experiencia en su comunidad de Casenga, donde coordinan desde servicios sanitarios hasta escuelas. «El objetivo de todo es el hermanamiento, vivir con esperanza».
Es última fue la palabra más escuchada en un ambiente casi festivo y nada melancólico. El misionero vitoriano José Antonio Chávarri resumió bien el sentir de muchos de los presentes. «¿Que cómo me fue esos 33 años en Ecuador? Me lo he pasado de cine. He sido feliz».





