
PERFIL
-Dice el último estudio de Greenpeace que el País Vasco es una de las zonas con más puntos negros por contaminación industrial...
-Desde luego, los datos son para preocuparse, pero no menos que en otros lugares que también han tenido una industrialización potente de manera potente como puede ser Cataluña.
-El mapa del cáncer elaborado por otros científicos va en el mismo sentido. ¿Respira bien Euskadi?
-Aquí hay mayor mortalidad por cáncer, según esos índices. Y me creo los análisis, porque el mapa es un trabajo de primerísimo nivel internacional, minucioso y muy serio realizado en todo España.
-Suena alarmista...
-El mapa es simplemente la fotografía de la situación. Apenas se apuntan culpables, ni muchísimo menos sustancias concretas que hayan podido crear el cáncer. Lo que dice es que las autoridades sanitarias tienen que hilar más fino. Está claro que 40-50 años de industrialización no han salido gratis; hay una factura que pagar.
-¿Cómo se puede hilar más fino?
-Realizando análisis basados en el registro de tumores, estadísticas de mortalidad, estudios sociológicos...
-¿Todo eso se puede conocer con unos simples análisis de sangre?
-Los análisis de sangre no pueden buscar relaciones causales abiertas, pero sí pueden hacer una buena fotografía. Se puede realizar una muestra, coger al azar a un buen número de personas. Tarde o temprano el Gobierno vasco deberá terminar haciéndolos, ya que existe una tendencia muy clara a nivel europeo a ir investigando en este campo. Yo aprovecharía la próxima encuesta de salud pública para recoger esas muestras.
-La margen izquierda ha estado durante décadas rodeada de industria química. ¿Esos compuestos han podido pasar al cuerpo humano?
-Por supuesto. Y no sólo han llegado por el aire, sino a través de la cadena alimentaria. Pero eso pasa hoy en toda España.
-¿Qué alimentos?
-Fruta, verduras, carne, lácteos... En la cadena alimentaria están entrando compuestos químicos nuevos que antes no convivían con nosotros. Por ejemplo, están los denominados retardantes de la llama o PBDS, que han pasado a nuestro organismo a través de las tapicerías de los coches, alfombras u ordenadores.
-Greenpeace dijo una vez que hay 'venenos silenciosos' que nos llegan a través de la comida.
-Yo hablo de tóxicos silenciosos. Eso de veneno me suena a brujería.
Lindane y coque
-En Vizcaya conocemos más el lindane. ¿También ha podido llegar así a nuestro cuerpo?
-Desde luego. Los alimentos son su principal vía de entrada en el organismo humano.
-Pero las industrias que lo producen ya han sido desmanteladas.
-Diversos estudios -cinco o seis- dicen que no está nada claro que la desaparición de las industrias y el control alimentario atajen el problema. Las industrias han dejado unos residuos entre nosotros que aún perduran en el suelo o en el interior de antiguas fábricas.
-Vamos, que estamos en peligro.
-Esos compuestos han pasado a los alimentos hace décadas. El lindano está ahí. Está comprobado que todos los lácteos lo llevan.
-¿No han podido salir peor paradas ciudades como Barakaldo, donde se fabricaba el pesticida?
-Es muy probable que esas comunidades hayan tenido una mayor exposición a través del aire y el contacto directo. Vivir cerca de la contaminación no es beneficioso.
-¿Una planta de coque como la proyectada en Muskiz o una refinería son también perjudiciales?
-Es posible. Ese planteamiento no es para nada irracional.












