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La planta de Júndiz transformó la basura de Vitoria en 5.000 toneladas de abono el año pasado
Envió a reciclar cuatro millones de kilos de plásticos y metales, y quemó el metano de los residuos orgánicos para generar luz para 12.000 hogares
25.02.08 -

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La planta de Júndiz transformó la basura de Vitoria en 5.000 toneladas de abono el año pasado
TRANSFORMACIÓN. Una operaria retira basura en la planta de Júndiz. / BLANCA CASTILLO
La planta Biocompost, abierta en noviembre de 2006 en el polígono de Júndiz, engulló hasta finales del año pasado 50.000 toneladas de basura depositadas por los ciudadanos en el contenedor gris, el que se incorporó hace doce meses a los tres que ya existían en diversos puntos de la vía pública. El enorme 'estómago' de la instalación ha transformado la mitad de esos restos en 5.000 toneladas -cinco millones de kilos- de un abono orgánico llamado compost.

Las últimas partidas del fertilizante se han obtenido hace sólo unos días, pues el sistema 'digestivo' de Biocompost tarda ocho semanas en completar la descomposición de restos de comidas en el compuesto de aspecto terroso que la procesadora intenta vender a los agricultores. Aseguran que no entraña ningún riesgo para los cultivos.

Antes del inicio de la 'digestión', una compleja cadena de filtros, tolvas e imanes separó del contenido de las bolsas los metales, plásticos y cartones aprovechables para reciclar y otros materiales y objetos que, por su tamaño, no podían ni reciclarse ni descomponerse. Los primeros han aportado en doce meses 4.000 toneladas -4 millones de kilos- que Biocompost ha vendido a las recicladoras. Los restos desechables, que se comprimieron en bloques para ser llevados al vertedero, suman 24.000 toneladas, casi la mitad de lo tragado por la instalación.

En resumen, de cada bolsa de un promedio de diez kilos, 4,40 se han convertido en compost, 800 gramos se han destinado al reciclaje y el resto, 4,80 kilos, se han concentrado para disminuir su volumen y así minimizar el coste de su transporte al vertedero.

La transformación de los desechos en abono ha sido aprovechadas para generar electricidad. Y es que la basura orgánica de menor tamaño, unas 8.000 toneladas, fueron encerradas durante un mes en una torre para recoger el metano producido en su descomposición. La combustión de este gas movió un alternador que generó seis millones de kilowatios. Este fluido eléctrico, además de impulsar todas las maquinarias de la recicladora, generó luz para 12.000 hogares.

Primera de Euskadi

La recicladora de basuras de Júndiz es la primera de Euskadi. Zabalgarbi, la instalación que recibe las basuras de Bilbao, no recicla. Es una incineradora similar a la que se proyecta para eliminar los residuos urbanos de San Sebastián y otros municipios guipuzcoanos.

Biocompost, que hasta ahora recibía sólo residuos de Vitoria, va a comenzar a recoger en las próximas semanas los del resto del territorio alavés tras haber demostrado su eficacia.
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