
«Han repartido esa hoja en todos los cursos de Primaria», asegura María Aldecoa, una de las portavoces de la agrupación. Lo hizo «la tutora, en clase de castellano», y en la ficha, «los niños debían de poner dónde se comprometían a hablar en euskera. Y daban varias opciones: en el autobús, en el comedor, en el recreo, en actividades extraescolares...» Lo que más ha enardecido los ánimos de los progenitores es que a los pequeños «se les dijo que no podían llevar el formulario a casa, sino que debían cubrirlo en clase y entregarlo». Además, «en algunos casos la profesora dijo que les subiría la nota si se comprometían».
«Que no firmen nada»
En un ambiente tenso y enrarecido por la polémica que rodea al nuevo currículum vasco y la eventual desaparición de la enseñanza en castellano, la 'ficha de compromiso' ha tocado la fibra sensible de muchos progenitores. «Es una manipulación a los niños. No se les puede obligar a nada sin el consentimiento de los padres», sentencia Aldecoa. «Les hemos dicho a nuestros hijos que no firmen nada y que todo lo que les presenten nos lo enseñen antes a nosotros».
Desde la Plataforma por la Libertad Lingüística también se plantean actuar contra el colegio vitoriano. «Vamos a hablar con la Fiscalía de Menores, y luego decidiremos si denunciamos o no». Por otra parte, los padres afectados se reunirán hoy para discutir sobre los movimientos que harán en un futuro próximo.
Por el momento, Aldecoa asegura que ya se han puesto en contacto con la directora del Sagrado Corazón, quien, dicen, le quitó importancia al asunto. «Nos dijo que se hacía todos los años, que no pasaba nada, que este tipo de cosas están dentro del Plan de Normalización Lingüística», relata la portavoz. «Pero nuestros hijos van al colegio a aprender, no a que se les normalice». En cuanto a la mayor o menor implantación de estas prácticas, de momento «no tenemos constancia de que ocurra en otros centros».
La Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística comenzó su particular cruzada el pasado mes de enero. La iniciativa fue impulsada por un grupo de padres y madres preocupados por las consecuencias del nuevo currículum vasco que, en la práctica, supondría la desaparición del modelo A y de ese modo la imposibilidad para muchos niños de estudiar en su lengua materna. Con el paso de las semanas su causa tuvo eco en centenares de familias y en estos momentos integran la agrupación más de 1.200 personas de los tres territorios.
En la arena legal, el colectivo ya ha cosechado un par de triunfos. Tanto el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco como el Ararteko han advertido al Gobierno vasco de que sólo podrá modificar el actual mapa educativo si antes se lleva a cabo una reforma de la Ley de la Escuela Pública Vasca.






