Mientras tanto, los 17 inquilinos que vivían en Goizalde antes de que un incendio devastara el centro en abril del pasado año, seguirán en la residencia Arana de forma provisional. Además de la rehabilitación de la zona afectada, la Diputación estudia acondicionar el espacio que no se vio afectado por las llamas, de forma que la capacidad total de la residencia una vez restaurada pueda alcanzar las 25 plazas.





