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Política

ESTADO DEL BIENESTAR
El sector sanitario, un pozo sin fondo
27.02.08 -

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El sector sanitario, un pozo sin fondo
JUBILADOS. Cada año, 400.000 personas cumplen los 65. / I. ONANDIA
Uno de los mayores retos para el gasto social en España en las próximas décadas está en la sanidad. A día de hoy, el gasto público en este capítulo alcanza el 5,9% del PIB, casi un punto menos que la UE 'a quince', pero dos puntos más que cuando se celebraron las primeras elecciones democráticas. Un gasto que, según todos los especialistas, va a crecer ineludiblemente por encima de la media del PIB.

Los factores que lo hacen inevitable son varios. Un trabajo del profesor Eduardo Bandrés, de la Universidad de Zaragoza, para el Instituto de Estudios Fiscales destaca los que tienen mayor incidencia: la utilización creciente de los servicios sanitarios por parte de una población que tiene un nivel educativo superior y una renta media más elevada; los costes cada vez más altos de los equipos y las pruebas de diagnóstico; la ampliación de la cartera de servicios -por ejemplo, los referidos a la salud bucodental o enfermedades de tipo psíquico-; y, de nuevo un asunto crucial, el envejecimiento de la población.

La edad de los pacientes es clave para entender qué va a suceder con el gasto sanitario: los mayores de 65 años acuden al médico de cabecera el doble de veces que quienes tienen menos de esa edad, sus ingresos hospitalarios son mucho más frecuentes y la estancia media roza los diez días, mientras para el resto de la población no llega a seis.

Los mayores de 65 años son hoy sólo el 17% de la población pero consumen la mitad del gasto de la sanidad pública española: alrededor de 25.000 millones de euros en lo que es específicamente atención. A esa cifra hay que añadir otros 8.000 millones más de gasto farmacéutico, cuatro quintas partes del que corresponde al total de la población española.

Lo que vale un año de vida

Cada año que pase, hasta mediados de siglo, el porcentaje de mayores de 65 sobre el total de la población crecerá casi medio punto, lo que al reflejarse en el gasto sanitario se traduce en un enorme dolor de cabeza para los gestores. Sólo hay algo que suaviza en parte el problema: el estado de salud de los mayores es mejor ahora que hace veinte o treinta años. De hecho, según los especialistas, la mayor parte de su gasto sanitario (sobre todo, el derivado de ingresos hospitalarios) se concentra en sus dos últimos años de vida. Eso frena algo el crecimiento del gasto, que de otra forma colocaría al sistema de salud en una situación muy delicada a un plazo no demasiado largo.

Un estudio de la Universidad Pompeu Fabra publicado por Farmaindustria, la patronal del sector farmacéutico, ha determinado el gasto sanitario medio necesario para alargar un año la vida de un español: casi 13.000 euros. También se ha calculado lo que alarga la vida cada euro gastado en productos de farmacia: algo más de un día.

En términos estrictamente económicos -todo puede medirse en dinero, incluso una vida-, se trata de un gasto muy rentable, porque el valor de 365 días de existencia de un ciudadano se sitúa en torno a los 30.000 euros. El problema, por ello, no es tanto la conveniencia del gasto, sino quién hace frente al mismo.

Gasto, gasto y gasto. Éste es el horizonte que espera al nuevo Gobierno. Más gasto en todos los capítulos sociales, y en muchos casos no para mejorar sino para mantener lo que ahora existe. «Si el ciclo económico va bien, podrá pagarse a medio plazo. Si hay crisis, habrá problemas serios», advierte Roberto Velasco.
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