Desde el arranque, en el que fusilaron el 'Back In Black' de AC/DC, encendieron al personal fervoroso, en cuya vanguardia reconocimos a músicos locales de Maha, Le Noise, Thee Qüibbles, Standard, Karpenters, Zenttric y demás. La mayoría de ellos saltaban al son del serranito Argos, una suerte de Bryan Ferry con sobrepeso saleroso, flequillo, pose de sex symbol desinteresado y camisa abierta sacando pecho. Y de tal guisa Argos y sus Art Brut revelaron actitud sobrada y el autoconvencimiento de no ser un nombre pasajero en la devoradora escena inglesa conforme se igualaban con iconos de ayer (Sex Pistols, Ian Dury, Talking Heads, Iggy Pop, Tempole Tudor) y de hoy (Strokes, Maxïmo Park, Franz Ferdinand, Radio 4, The Rapture) a lo largo de una hora justa de collage colorista y compactado en el que el punk se mudaba en pop, y al revés.









