Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Cultura

CULTURA
Clarificar
28.02.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
En el pantanoso asunto de la Fundación Balenciaga lo más urgente es aclarar ciertos principios. A saber, la eventual malversación y la desaparición de prendas se produjeron durante la gestión de un patronato en el que no estaba el Gobierno vasco y sí un Ministerio de Cultura dirigido entonces por Pilar del Castillo y Luis Alberto de Cuenca. De tal manera, ni el Ejecutivo autónomo es responsable del control de los depósitos, ni tampoco garante del dinero aportado por un ministerio del PP. Otra cosa es que la consejera de Cultura estuviera presente en la reunión del pasado 18 de enero, donde por cierto no se detalló todo lo desaparecido. Una presencia puramente testimonial, además, con el objeto de decidir la incorporación del Gobierno vasco a la fundación. Y otra distinta es la culpabilidad política en ciertas instancias del PNV de Guipúzcoa, ya que el gerente, Mariano Camio, gozó siempre de la protección de su partido.

Resulta exigible también una responsabilidad moral a ciertos patronos, ya que si por un lado nada hicieron ante las actividades de aquél, por otro cometieron personalmente ciertas 'ligerezas' con los depósitos y, encima, tras la salida de Camio endeudaron a la fundación firmando contratos de asesoramiento y algún blindaje laboral excesivo.

Por último, nunca se olvide que el vendedor de los depósitos ahora desaparecidos, Ramón Esparza, fue objeto en su tiempo de una demanda judicial en Francia por parte de la familia Balenciaga.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS