Resulta exigible también una responsabilidad moral a ciertos patronos, ya que si por un lado nada hicieron ante las actividades de aquél, por otro cometieron personalmente ciertas 'ligerezas' con los depósitos y, encima, tras la salida de Camio endeudaron a la fundación firmando contratos de asesoramiento y algún blindaje laboral excesivo.
Por último, nunca se olvide que el vendedor de los depósitos ahora desaparecidos, Ramón Esparza, fue objeto en su tiempo de una demanda judicial en Francia por parte de la familia Balenciaga.








